Ramón Gómez de la Serna

(Madrid, 3 de julio de 1888 –Buenos Aires, 12 de enero de 1963)

Fue un escritor y periodista  español. «Ramón», como le gustaba que le llamaran, escribió un centenar de libros, la gran mayoría traducidos a varios idiomas.

El eje central de su obra  son las greguerías, que es un género iniciado por él.

Las greguerías son unas sentencias ingeniosas y,  en general breves,  que surgen de un choque casual entre el pensamiento y la realidad.  El propio Ramón las define como la unión del humor y una metáfora. Las greguerías  suelen ser de varios tipos: chistes, juegos de palabras e incluso también apuntes filosóficos.

GREGUERÍAS:

– Nunca es tarde si la sopa es buena.

– Las pasas son uvas octogenarias.

– La sidra quisiera ser champñan, pero no puede porque no ha viajado por el extranjero.

– Las pirámides son las jorobas del desierto.

– La morcilla es un chorizo lúgubre.

– Trueno: caída de un baúl por las escaleras del cielo.

– Roncar es tomar ruidosamente sopa de sueños.

– La O es la I después de comer.

– Abrir un paraguas es como disparar contra la lluvia.

– Los globos de los niños van por la calle muertos de miedo.

– El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie.

– La gallina está cansada de denunciar en la comisaría que le roban los huevos.

– Lo peor del loro es que quiera hablar por teléfono.

– Astrónomo es un señor que se duerme mirando las estrellas.

– Al cine hay que ir bien peinado, sobre todo por detrás.

– Aquel tipo tenía un tic, pero le faltaba un tac; por eso no era un reloj.

RAMÓN Y SU ÉPOCA:

1. ACONTECIMIENTOS HISTÓRICOS IMPORTANTES.  

1898: España perdió Cuba.

1914-1918: Primera Guerra Mundial.

1917: Revolución Rusa.

1936-1939: Guerra Civil Española.

1939-1945: Segunda Guerra Mundial.

1957: El 3 de noviembre de 1957 Laika (en ruso Лайка, ‘que ladra’),  se convirtió en el primer ser vivo terrestre en orbitar la Tierra  a bordo de la nave espacial soviética Sputnik 2.

2. OTROS ESCRITORES .

Juan Ramón Jiménez.

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto, y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas…. Lo llamo dulcemente: “¿Platero?”, y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal….

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina gotita de miel….

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña … pero fuerte y seco como de piedra. Cuando paso sobre él los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

–Tiene acero …

–Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo.

Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881 – San Juan de Puerto Rico, 1958):  Platero y Yo

 Wenceslao Fernández Flórez

Un día llegaron unos hombres a la fraga de Cecebre, abrieron un agujero, clavaron un poste y lo aseguraron apisonando guijarros y tierra a su alrededor. Subieron luego por él,  prendiéronle varios hilos metálicos y se marcharon para continuar el tendido de la línea.

Las plantas que había en torno del reciente huésped de la fraga permanecieron durante varios días cohibidas con su presencia, porque ya se ha dicho que su timidez es muy grande. al fin, la que estaba más cerca de ´él, que era un pino alto, alto, recio y recto, dijo:

-Han plantado un nuevo árbol en la fraga.

Y la noticia, propalada por las hojas del eucalipto que rozaban el pino, y por las del castaño que rozaban el eucalipto, y por las del roble que tocaban las del castaño, y las del abedul que se mezclaban con las del roble, se extendió por toda la espesura. Los troncos más elevados miraban por encima de las copas de los demás y, cuando el viento separaba la fronda, los más apartados se asomaban para mirar.

-¿Cómo es? ¿Cómo es?

-Pues es – dijo el pino- de una especie muy rara. Tiene el tronco negro hasta más de una vara sobre la tierra, y después parece de un blanco grisáceo. Resulta muy elegante.

-¡Es muy elegante, muy elegante!- trasmitieron unas hojas a otras.

-Sus frutos- continuó el pino, fijándose en los aisladores -son blancos como las piedras de cuarzo y más lisos y brillantes que las hojas de acebo.

Dejó que la noticia llegase hasta los confines de la fraga y siguió:

-Sus ramas son delgadísimas, y tan largas, que no puedo ver dónde terminan. Ocho se extienden hacia donde el sol nace, y ocho hacia donde muere. Ni se tuercen ni se desmayan, y es imposible distinguir en ellas un nudo ni una hoja ni un brote. Pienso que quizá no sea esta su época de retoñar, pero no lo sé. Nunca vi un árbol parecido.

Todas las plantas del bosque comentaron al nuevo vecino  y convinieron en que debía de tratarse de un ejemplar muy importante. Ninguno se atrevía a dirigirse a él, y él, tieso, rígido, no parecía haber notado las presencias ajenas. Llegó el verano y los pájaros se hicieron entre la fronda tan numerosos como las mismas hojas. El eucalipto, que era más alto que el pino y que los más viejos árboles, daba albergue a una pareja de cuervos y estaba orgulloso de haber sido elegido, porque esas aves buscan siempre los cúlmenes muy elevados y de acceso difícil.

Un día se decidió a conversar con el poste y le dijo:

-He notado que no adoptó usted ningún nido, señor. Quizá porque no conoce aún a los pájaros que aquí viven y no ha hecho su elección…

-¿Para qué quiero yo sostener nidos de pájaros y soportar sus arrullos y aguantar su prole?

¿ Me ha tomado usted por una nodriza? Puesto que usted me habla de ello, le diré que repruebo esa debilidad que induce a los árboles de este bosque a servir de hospederos a tantas avecillas inútiles que no alcanzan más que a gorjear. Sepa de una vez para siempre que no se atreverán a faltarme el respeto amasando sobre mí briznas y barro. Los pájaros que yo soporto son de vidrio o de porcelana y no les hace falta plumaje de colorines, ni lanzarán un trino por nada del mundo. ¿Cómo podría yo servir a la civilización y al progreso si perdiese tiempo con la cría de pajaritos?

Estas palabras circularon enseguida por la fraga y los árboles hicieron lo posible para desprenderse de los nidos y para ahogar entre sus hojas el charloteo de los huéspedes alados que iban a posarse en las ramas.

Los pareceres de aquel vecino tan raro y solemne influyeron profundamente en los árboles. Las mimbreras se jactaban de tener parentesco con él, porque sus finas y rectas varillas semejábanse algo a los alambres; el castaño dejó secar sus hojas porque se avergonzaba de ser tan frondoso;  distintos árboles consintieron en morir para comenzar a ser serios y útiles, y todo el bosque, grave y entristecido, parecía enfermo, hasta el punto de que los pájaros no lo preferían ya como morada.

Pasado cierto tiempo, volvieron al lugar unos hombres muy semejantes a los que habían traído el poste; lo examinaron, lo golpearon con unas herramientas, comprobaron la fofez de la madera carcomida por larvas de insectos , y lo derribaron. Tan minado estaba que, al caer, se rompió.

El bosque hallábase conmovido por aquel tremendo acontecimiento. La curiosidad era tan intensa, que la savia corría con mayor prisa. Quizá ahora pudieran conocer, por los dibujos del leño, la especie a que pertenecía aquel ser respetable, austero y caviloso.

-¡Mira e infórmanos!- rogaron los árboles al pino.

Y el pino miró.

-¿Qué tenía dentro?

Y el pino dijo:

-Polilla.

-¿Qué más?

Y el pino dijo:

Polvo.

-¿Qué más?

Y el pino anunció, dejando de mirar:

-Muerte. ya estaba muerto. Siempre estuvo muerto.

Aquel día el bosque, decepcionado, calló.  Al siguiente, los pájaros volvieron. La fraga recupero de golpe su alma ingenua en la que toda la ciencia consiste en saber que, de cuando se puede ver, hacer o pensar sobre la tierra, lo más prodigioso, lo más profundo, lo más grave es esto: vivir.

Wenceslao Fernández Flores ( La Coruña, 1885- Madrid, 1964): El bosque animado.

3. ARTISTAS DE LA MISMA ÉPOCA: 

–  Ignacio Zuloaga

Daniel Zuloaga

–  Joaquín Sorolla

Juan Gris

4. PERSONAJES EUROPEOS RELEVANTES.

1. Winston Churchill

2. Albert Einstein

3. Yuri Gagarin

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